Una mañana me asomé a la ventana y ví las nubes negras ¿qué las pondrá de ese color? pensé, mientras tomaba una ducha me acordé de aquellos dragones de Malasia de los que alguien me había hablado y llegué a la conclusión de que las nubes negras se debían al movimiento de las alas de los dragones de Malasia.
Más tarde un vecino intentó convencerme de una extraña patraña sobre el agua, el sol y no se que tanto, pero a mi esas cosas me parecen pura necedad ¡los dragones de Malasia son los culpables! le conteste a gritos.
Me he alejado de toda esa gente necia que me saca de quicio y me altera los nervios, he tenido que subir el tono de voz e incluso grito para comunicarme con ellos y no tenerlos cerca (de lejitos) por que sus murmullos me rompen la calma y alejan a mis dragones...
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