Tiempos violentos y tristes
Hace siete meses mataron al guardia de seguridad que cuidaba la entrada a una zona residencial, hace tres a don J, el líder de una cooperativa de pescadores, él y su hermano cayeron bajo la ráfaga constante de tres cuernos de chivo y mientras escupían sus agresores improperios a grito pelao, sus armas escupían munición y muerte. Hace unas semanas afuera de un bar asesinaron a una periodista, una candidata y el chófer de esta última, era de madrugada, habían bailado y cantado, salieron del sitio y sus cazadores los venadearon y desaparecieron, a una de ellas le sepultaron en el rostro (que en vida había sido hermoso y sonriente) un tiro de gracia, como si fuese necesario después de tanta bala... Así el istmo, así estos tiempos violentos y tristes... Seguimos
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