Anoche nuevamente el insomnio, lo camino con mis perras para espantar miedos... En un prado cercano a la casa, el césped mojado por una lluvia vespertina, decenas de luces, decenas de insectos volando en la noche, Trufa con su naturaleza curiosa intenta varias veces morder alguna, las otras corren sin percatarse de la bioluminicencia... Yo sonrió, las intermitencias son cortas, cortos son los momentos de felicidad, y son bellos.
Caminábamos por ahí oliendo romero, viendo los sistemas de colecta de lluvia, comiendo capulines, zapotes blancos y preguntándonos ¿en que momento los seres humanos se hicieron tan salvajes? Publicado en redes el 30 de junio de 2013
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