A Ismael le asaltaron el fin de semana, tres encapuchados muy dispuestos y bragados, muy gallos, le dieron dos bofetones... Tres horas después Ismael ubicaba las casas de los ladrones, los vecinos de la 7ma los vieron meterse en casa de na Ignacia y che Goro. Once parientes de che Ismael, dos muxes entre ellos, igual de bravos y cabrones que el resto de la familia, acudieron cinco horas después del asalto a dicha casa, armados todos y vociferando quien sabe que, el zapoteco sigue siendo, al menos para mi, un misterio. Aquellos que perpetuaron el asalto ya estaban lejos del istmo, a saber dónde, estas cosas no se dicen, menos cuando quien te busca es Ismael Hernandez, menos aún cuándo por ignorancia le has no sólo robado, además pegado unos buenos bofetones... A la medianoche apareció un sobre afuera de casa de los Hernandez, el dinero completo del asalto, más tres mil pesos de intereses, Ismael dice que él no es cliente de bancos, que los huidos no son banqueros y que cuando aparezcan, eso sí, invertirá ese dinero en flores para su entierro... Así el istmo, seguimos...

20 julio 2018

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